lunes, 31 de enero de 2011
VERONICA:
Un chico de 18 años oye que diciendo el nombre de Verónica 3 veces frente a un espejo y con 2 velas, la invocas, se te aparece y te dice la fecha de su muerte. Hace eso y efectivamente se le aparece una chica fantasmal en el espejo. Este le pregunta que cuando va a morir. Esta le contesta: “¿cuando quieres morir tu?”. Este le contesta que con 100 años por ejemplo y esta le contesta: “concedido”. Durantes los días siguientes al chico le pasaba de todo, desgracias, le perseguía la mala suerte, etc. Y por supuesto la chica se le aparecía por la noche en su habitación al chico. El no podía aguantar más. Después de todo el infierno que estaba viviendo lo metieron en un psiquiátrico para estudiar su caso. La primera noche que paso allí se la encontró de nuevo y el grito que quería que se acabara todo y que se quería morir, a lo que Verónica le contesto: “deberías haber elegido que la fecha de tu muerte fuera antes, ahora te quedan 82 años para sufrirme”.
EL DIABLO:
Un pastor estaba como todos los días con su rebaño en el campo. Cuando estaba acabando la tarde y llegando la noche empezó a llover de repente bastante. No tuvo mas remedio que llevar a todo su rebaño a los corrales y el se metió en la casa que tenia al lado. Decidió esperar para irse a su casa ya que llovía mucho. Esa casa en la que se encontraba estaba muy aislada. De repente alguien toco a la puerta. Pregunto quien era ante su sorpresa y una voz de mujer mayor contesto que por favor le abriera que estaba empapada. Este le abrió y vio que era una monja mayor. Le invito a pasar. Cuando este cerró la puerta y se giro hacia la monja la vio reírse con una risa macabra. Ante la sorpresa de este la monja reía y reía cada vez más fuerte. El hombre asustado no sabia como reaccionar, pero su sorpresa estuvo cuando miro hacia sus pies, eran patas de chivo. El hombre quedo allí perplejo y murió del shock.
HAS MATADO A TU NOVIO:
Una pareja esta en un coche en un bosque perdio en busca de intimidad cuando por la radio oyen que un asesino en serie muy peligroso se ha escapado de la carcel por esa zona. Ante la insistencia de la chica de irse de alli debido al miedo que tenia el chico arranca el coche cuando se da cuenta que no tenian gasolina. El chico decide ir a por unas garrafas a una gasolinera que habia en unos 500 metros mas o menos. La chica se queda esperandolo hasta que empieza a oir ruidos en la parte de arriba del coche. Esos ruidos seguian sin parar cada vez mas fuertes. La chica al estar muerta de miedo consigue después de varios intentos arrancar el coche e irse de alli. Cuando arranca mira hacia atrás y se da cuenta que su novio estaba colgado de un arbol con una soga al cuello y esos ruidos los hacia el mismo con los pies. El chico intentaba hacerle una broma. El chico al arrancar se ahogo. De ella no se ha vuelto saber nada, algunos dicen que ese asesino la pillo y la mato, otros que se suicido y otros dicen que vaga por los bosques acechando a las parejas que van alli con su coche en busca de intimidad y los mata ya que se volvio loca.
Una pareja esta en un coche en un bosque perdio en busca de intimidad cuando por la radio oyen que un asesino en serie muy peligroso se ha escapado de la carcel por esa zona. Ante la insistencia de la chica de irse de alli debido al miedo que tenia el chico arranca el coche cuando se da cuenta que no tenian gasolina. El chico decide ir a por unas garrafas a una gasolinera que habia en unos 500 metros mas o menos. La chica se queda esperandolo hasta que empieza a oir ruidos en la parte de arriba del coche. Esos ruidos seguian sin parar cada vez mas fuertes. La chica al estar muerta de miedo consigue después de varios intentos arrancar el coche e irse de alli. Cuando arranca mira hacia atrás y se da cuenta que su novio estaba colgado de un arbol con una soga al cuello y esos ruidos los hacia el mismo con los pies. El chico intentaba hacerle una broma. El chico al arrancar se ahogo. De ella no se ha vuelto saber nada, algunos dicen que ese asesino la pillo y la mato, otros que se suicido y otros dicen que vaga por los bosques acechando a las parejas que van alli con su coche en busca de intimidad y los mata ya que se volvio loca.
viernes, 28 de enero de 2011
Hola que daa mas susto que el miedo?
Que da mas susto que el miedo pues....!Que te persiga un tiburón¡

lunes, 17 de enero de 2011
Risas en la Sombra

Abrí los ojos. La penumbra y el olor a putrefacción fue lo primero lo que percibí. Por un momento, no supe en donde me encontraba; pero lo recordé. La estúpida mazmorra en donde me habían encerrado a petición mía. La sed era insoportable. Las ratas iban de un lado a otro; esperando a que sus compañeras muriesen para saltarles encima para calmar su hambre de carne. Pero su sangre era lo que importaba. Ese fluido carmín tan tentador y cálido; un verdadero placer. Un acto barbárico pero tan complacedor su fácil obtención. Un motín de caza magnífico y sublime.
- ¡No! Olvídalo piensa en otra cosa -me gritaba a mi misma. Desesperación. Angustia. Dolor.
- Olvídalo, olvídalo todo-. Pero no; su sabor, su calor.
¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Hace cuánto no bebía una sola gota, sin desesperarme y matar a la primera cosa que se me acercara?. Debían de ser casi las 9:00 pm. QuÉ importaba; no saldría de ese lugar asqueroso aunque quisiera. No porque no pudiera hacer añicos los desvencijados barrotes, sino porque tenía que probar cuál era el verdadero alcance de mi voluntad y paciencia. Tal vez por la simple idea de estar atrapada pero saber como salir y sin embargo no hacerlo. Tal vez por esperar a que el confiado profesor Athur fuese a verme para “curarme de mi demencia”. Tal vez por hacerle la vida miserable a McGregor. La verdad era que no lo sabía con certeza. ¿Raro? Claro que no. Después de veinte años vagando sin rumbo y cuatro de aislamiento en una pocilga como aquella hace que la noción que tienes de lo que conoces cambie progresivamente; o simplemente tenga un sentido distinto; deja de tenerlo o no quieras entenderlo -comúnmente quieres olvidarlo-. En todo caso, tuve la misma existencia como cualquiera en mi mismo estado -si se le pudiera llamar de esa forma- aunque algo obsesivamente conservadora o patética para ojos de los otros más “fanáticos”. Ahora ni siquiera pruebo gota alguna.
Observé el ya conocido lugar. Suelo y paredes de piedra macizas y húmedas, con naciente maleza en sus abundantes grietas; ese olor asqueroso a putrefacción llenaba todo; y los famélicos y hambrientos roedores pululaban por doquier, reunidos a montones cerca de los cadáveres de las otras, saliendo de sus madrigueras como insectos, con esos negros ojos brillantes y saltones mirándome, abalanzándose encima de mí, pero en el último momento sólo bastaba azotarlas con mi brazo para despedazar sus cuerpos contra las paredes; ya no me importaba qué caminara a mi alrededor.
Según lo que sabía, el sitio había sido en un tiempo usado durante la Edad Media como cárcel y cámara de torturas para malhechores y asesinos, a veces inocentes. Una estancia circular, techo, paredes y suelo arqueados, éste último con una abertura en el centro, tapada con barrotes, al igual que en las paredes a manera de celdas. Todo el “conjunto” ubicado a seis metros bajo la superficie; en un extremo, la única salida daba a unas escaleras al exterior.
Estar allí me hacía sentir como pudieron haberlo experimentado esos hombres, atrapados, sin posibilidades de escape alguno, esperando el trágico final de sus desgraciadas vidas; la muerte se convertiría en su único alivio después de todo ese sufrimiento. Yo lo llamaría suerte. Pensaba que tal vez de esa forma pagaría por lo que había hecho, como lo hicieron ellos.
Pero era un verdadero aburrimiento, me la pasaba observando el vacío o leyendo los pocos libros que había traído conmigo, de casi mil páginas, ya leídos incontables de veces cada uno. Lo único entretenido que hacía a duras penas era leer las mentes de los empleados que me traían comida que ni tocaba y que resultaban un festín para mis amigas (alejándose después a la carrera).
Frecuentemente me acercaba a la puerta en cuanto se acercaban, espantándolos haciendo que la puerta vibrara con violencia; los pobres renunciaban al poco tiempo, algo que ponía a McGregor al rojo vivo -ja ja ja ja- aunque se esté al borde de la depresión, no significa que no tenga que ser entretenido ¿no?
Había un montón de heno en un rincón con forma de cama en donde me sentaba por horas inmóvil, esperando a que alguien pasara, era algo ocioso pero divertido; sus pensamientos me aburrían, siempre en lo mismo, ”tengo que atender al paciente número doce, el Señor me despedirá si sigo haraganeando por las tardes….", "bla ..bla..bla". Pero ellos se quedaban cortos, los verdaderamente extenuantes eran los lunáticos pacientes.”¡Ohh mira esa paloma!" Por cualquier estupidez, se quedaban con la boca abierta o hablaban con “amigos imaginarios” y mirando el techo como idiotas ¡Dios!
Pero de nuevo el deseo de sangre, ¿qué es lo que soy?, ni siquiera la luz de una vela la aguanto. Me recosté en el suave lecho y miré el techo. ¿Estaré demente? -ja ja ja, eso es lo que quería creer-. Cada vez que lo pensaba, la verdad era que quería salir de ahí, hace ya bastante que no veía las luces de la ciudad, que no veía otra cosa que esas paredes de piedras y esos sucios roedores
Y pensar que en algún momento de mi vida, mi ser era alguien diferente.
En realidad sentía tristeza y lástima por aquellas personas. La mente es mente, es muy frágil y sin olvidar el alma, que de muy fácil manera puede llegar a corromperse. Sus familiares los enviaron a este zoológico para curarlos o simplemente para deshacerse de ellos. Pobres... atrapados… condenados en su propia mente… un destino cruel y en soledad. Ja ja ja.
La Puerta Maldita

Un día en una mañana como alas 7:00 A.M. escuche a mi gatita maullar siempre que se quería meter maullaba y la metíamos pero bueno, entonces me desperté fui al baño y escuche a mi gata maullar baje de pronto por las escaleras en eso me di cuenta de que la puerta estaba cerrada, en eso tome las llaves y las metí, la gire y la abrí estaba lloviendo, no era una lluvia tan fuerte sino tranquila no estaba chispeando, sino estaba tranquila, en eso siempre que maullaba estaba enfrente de la puerta pero ahora no estaba. empecé a llamarla -!kiry!- gritaba y seguía gritando asta que en eso se estaba cerrando la puerta y cuando se cerro escuche el sonido de las llaves como si quisieran enserarme con llave y dejarme afuera, estaba en shock rápidamente racioné estaba llorando abrí la puerta inmediatamente antes de me dejaran afuera, entre, asustada, llorando, y cerré la puerta con llave. Fui inmediatamente para arriba y solo estaba mi papa despierto y estaba viendo la televisión, le pregunte si el me encerró y me dijo que no que el estaba arriba, en eso fui a mí cuarto y me puse a pensar lo extraño que fue. ese mismo día mi papa estaba despierto en la noche, yo ya estaba dormida eran como las 12:23 P.M. y dice que vio una sombra el no dijo nada pero mi mama lo vio así con los ojos abiertos y le pregunto que le pasaba y dijo que vio algo en la pared como una sombra desde ese entonces me da pavor recordar esta historia igual que me da pavor abrirle ala gatita en la mañana.
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Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar.
Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto.
"Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él".
Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño:
Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas.
La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: "No, tú no vienes conmigo". La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo.
Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella.
Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después... y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano.
Los Cuatro Puentes

Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar.
Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto.
"Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él".
Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño:
Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas.
La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: "No, tú no vienes conmigo". La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo.
Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella.
Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después... y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano.
Era de noche y María aún no había tenido a su hijo (de ella os he contado la historia de "La noche de San Juan"

. Embarazada como estaba y sensible por duplicado, María trataba de dormir y se daba cuenta de que NO podía. Su marido dormía tranquilo a su lado, ambos estaban de espaldas, una contra otra, y de ese modo él no se percató cuando María comenzó a llorar y a llorar... La imagen de su padre fallecido le vino a la mente, y lloró en silencio por él, porque le echaba de menos, porque le estaba recordando y hubiera deseado que conociera al hijo que iba a tener.
La cuestión es que lloró tan en silencio como pudo pero notó que el hecho de que la imagen de su padre le hubiera llegado tan de pronto era algo más que extraño.
Un par de días después estaba en una tortillería tomando un aperitivo con su marido, su hermana y su cuñado. Allí hablaron de un par de cosas y de pronto el cuñado la miró y le dijo: "¿A que no te has acordado del aniversario de la muerte de tu padre?".
Tan perdida en el tiempo como estaba María preguntó:
- ¿Cuándo fue?.
La respuesta le dejó helada:
- Anteayer.
Tragó saliva y abrió los ojos como platos: "Anteanoche estuve llorando y recordando a papá", dijo ella emocionada, y no sabía qué fecha era ni por qué me había llegado ese recuerdo tan fuerte de él."
Cuando ya tuvo a su hijo, estaba una noche dándole un biberón tardío en la casa silenciosa. Estaba sentada en un sillón y tenía a su bebé medio dormido, que chupaba de la tetina sin abrir los ojos.
Estaba muy cansada, muy muy cansada, y creía que se iba a quedar dormida, pero los dolores del reciente parto y la flojedad le hacían llorar constantemente porque María soportaba muy mal el dolor.
Entonces una paz interior llegó hasta ella inundándola, el dolor desapareció por unos instantes, y una alegría injustificada la sucumbió de golpe... frente a ella, lo sabía, estaba su padre. No era visible, pero podía sentirle, y además de eso, podía notar su amor.
Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!)
Pero vamos a la historia:
Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.
Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.
Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.
El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.
El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...
Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.
No sé qué habrá sido de aquel joven.
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Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.
LasLuces
Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.
Tabla con letras y números grabados señalables mediante una aguja o vaso de cristal invertido, los cuales son interpretados por los mediums en las sesiones de espiritismo o paranormales de escritura automática.
Para muchas personas la ouija es un instrumento mágico y peligroso. En realidad, es un juego de sociedad practicado por millones de personas y que puede comprarse en cualquier tienda de juguetes. Consta de un tablero impreso con letras y números distribuidos de forma circular sobre el cual los jugadores hacen deslizar un objeto marcador. Una vez formulada una pregunta a los "espíritus presentes, los participantes apoyan su dedo indicador sobre el marcador.
Tradicionalmente se emplea como marcador de ouija un vaso de cristal. La "fuerza psíquica" de los actuantes mueve el marcador entre las diferentes letras y así se van "revelando" las respuestas y mensajes "del otro mundo". Evidentemente, y como juego, es entretenido pero su valor parapsicológico es nulo. Sin embargo la ouija, en su forma original de escritura automática, es un poderoso medio de auto-revelación personal, capaz de traer a la zona consciente de la mente las ideas residentes en el inconsciente.
Los orígenes de la ouija se remontan a las civilizaciones mesopotámicas, pero su desarrollo como método de auto-revelación personal esta ligado a las prácticas cabalistas y alquimistas del renacimiento. La metodología de la cábala determinó unas fórmulas de empleo tradicionales conocidas como "ouija thau". Como sistema de escritura automático, la ouija permite al consultante obtener respuestas a unas preguntas que el mismo se formula y que son "contestadas" mediante una escritura dictada por su inconsciente. En este sentido la ouija thau seria una método de auto revelación similar a las modernas técnicas de Brainstorming por lo general, y para lograr este cometido, el cabalista usa una fina tabla redonda en la que escribe signos gráficos dispuestos de modo circular. Posteriormente la tabla es invertida, sometida a múltiples giros y finalmente cubierta por una tela.
Con estos procedimientos se ocultaban los signos y se encubrían sus posiciones en la tabla. En el momento propicio, por lo general noche de luna llena, el alquimista se instala delante de la tabla cubierta, concentra su mente y formula preguntas que serán "contestadas" por el movimiento de su mano sobre la tabla. Cada vez que intuye un "mensaje" pincha la tabla con un alfiler y escribe el orden del punto marcado.
Al terminar la sesión, verifica la relación entre las marcas producidas en la tabla y su correspondencia con los signos existentes en la cara opuesta. Para muchos estudiosos las practicas con la ouija thau son un factor importante en el progreso del empirismo alquimista y esplendor y prestigio de las doctrinas de la cábala en nuestros días, su importancia como técnica introspectiva paranormal resulta evidente y es objeto de múltiples investigaciones parapsicológicas.
Los principios de la ouija tradicional, como sistema de auto revelación personal, han sido adaptados al ritual espiritista como sistema de auto revelación transpersonal. Los signos, letras o palabras que mediante escritura automática son revelados al mismo sujeto que las formula son, en tal sentido, personales y carentes de cualquier fenomenología transpersonal.
Como método de transmisión espirita la ouija entra en los dominios de la metapsíquica y los fenómenos producidos en este entorno son de tipo transpersonal. En este caso, los signos se escriben en pequeñas cartulinas que se distribuyen sobre el velador formando un círculo. En el medio del círculo un vaso que, en su recorrido, revelará los mensajes enviados por los espíritus a los asistentes.
Elemento fundamental en esta transmisión es el médium, encargado de invocar los espíritus ausentes a los cuales formula preguntas... que serán contestadas por los movimientos del vaso presionado por la punta de los dedos de los participantes y que de desplaza entre las cartulinas. En realidad, la ouija es un instrumento de contacto mediúmnico de gran importancia en las prácticas espiritistas y, por este motivo, se considera peligroso y de uso reservado a los entendidos en artes esotéricas por Sadd.
La ouija, también llamada “tablero”, o en lenguaje docto “vasografía” es un método de comunicación espiritista, evolución de la llamada “planchette”. Básicamente consta de una tabla en la que se dibujan las letras del alfabeto, los números del 0 al 9, las palabras “sí”, “no” y “adiós” y opcionalmente algunos otros símbolos y dibujos, bien sean signos de puntuación o en algunos casos dibujos puramente ornamentales. Mientras en la planchette las letras y números se dibujan normalmente en semi arco, en la ouija suelen hacerse de forma circular con los números situados en el interior del círculo. La otra diferencia entre la planchette y la ouija es que en la primera se utiliza una plancha deslizante, con forma de punta de lanza mientras en la segunda el instrumento marcador es un vaso o copa puesto boca abajo, preferiblemente transparente para que pueda verse a su través y todos puedan leer la letra que se está marcando en cada momento.
Son instrumentos diseñados para mantener una aparente comunicación con supuestas entidades del más allá, seres descarnados o astrales y también, de forma muy extendida en los últimos tiempos, con supuestos seres extraterrestres.
Los mitos sobre la ouija empiezan desde la propia preparación para la sesión y abarcan todo lo relacionado con el método. Se pueden leer tantas cosas y tantos doctos libros sobre este tipo de prácticas que hay suficiente letra impresa como para marear y desconcertar a cualquiera, teniendo en cuenta además que la mayoría de estas doctas opiniones son contrarias, excluyentes e incongruentes entre sí. Los despropósitos en torno a la ouija empiezan por su propia definición: para mucha gente no es más que un simple “juego”, pudiéndose encontrar tableros y kits completos en las jugueterías. Es muy típico que en reuniones de amigos alguien diga lo de: “¿jugamos a la ouija?”.
Vamos a intentar definir y aislar este tipo de mitos en las distintas fases y aspectos de la ouija. No es propósito de este artículo entrar en defensa, justificación o explicación de un fenómeno, principalmente porque no existe una explicación “razonable” según el estricto y excluyente método científico ni tampoco una explicación universal y única según los propios conceptos espiritistas.
Evidentemente desecharemos por absurdo y ciego el primero y más extendido de los mitos: el vaso no lo mueve nadie para reírse del resto. si usted cree esto, guarde el tablero y no siga perdiendo el tiempo.
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Quienes le han visto dicen que es una mujer revuelta y enlodada, ojos rojizos, vestidos sucios y deshilachados. Lleva entre sus brazos un bultico como de niño recién nacido. No hace mal a la gente, pero causan terror sus quejas y alaridos gritando a su hijo.
Las apariciones se verifican en lugares solitarios, desde las ocho de la noche, hasta las cinco de la mañana. Sus sitios preferidos son las quebradas, lagunas y charcos profundos, donde se oye el chapaleo y los ayes lastimeros. Se les aparece a los hombres infieles, a los perversos, a los borrachos, a los jugadores y en fin, a todo ser que ande urdiendo maldades.
Dice la tradición que la llorona reclama de las personas ayuda para cargar al niño; al recibirlo se libra del castigo convirtiéndose en la llorona la persona que lo ha recibido. Otras eversiones dicen que es el espíritu de una mujer que mató por celos a la mamá y prendió fuego a la casa con su progenitora dentro, recibiendo de ésta, en el momento de agonizar la maldición que la condenara: "Andarás sin Dios y sin santa María, persiguiendo a los hombres por los caminos del llano".
Durante la guerra civil, se estableció en la Villa de las Palmas o Purificación, un Comando General, donde concentraban gentes de distintas partes del país.
Uno de sus capitanes, de conducta poco recomendable y que encontraba en la guerra una aventura divertida para desahogar su pasado luctuoso de asalto y crimen, se instaló con su esposa en esta villa, que al poco tiempo abandonó para seguir en la lucha.
Su afligida y abandonada mujer se dedicó a la modistería para no morir de hambre mientras su marido volvía y terminaba la guerra.
Al correr del tiempo las gentes hicieron circular la noticia de la muerte del capitán y la pobre señora guardó luto riguroso hasta que se le presentó un soldado que formaba parte del batallón de reclutas que venían de la capital hacia el sur, pero que por circunstancias especiales, debía demorar en aquella localidad algunas semanas.
La viuda convencida de las aseveraciones sobre la muerte de su marido, creyó encontrar en aquel nuevo amor un lenitivo para su pena, aceptó al joven e intimó con él.
Los días de locura pasional pasaron veloces y nuevamente la costurera quedó saboreando el abandono, la soledad, la pobreza y sorbiéndose las lágrimas por la ausencia de su amado.
Aquella aventurera dejó huellas imborrables en la atribulada mujer, porque a los pocos días sintió palpitar en sus entrañas el fruto de su amor.
El tiempo transcurría sin tener noticias de su amado. La añoranza se tornaba tierna al comprobar que se cumplían las nueve lunas de su gestación.
Un batallón de combatientes regresaba del sur el mismo día que la costurera daba a luz un niño flacuchento y pálido. Aquel cartucho silencioso y pobre se alegró con el llanto del pequeñín.
Al atardecer de aquel mismo día, llegó corriendo a su casa una vecina amiga, a informarle que su esposo el capitán, no había muerto, porque sin temor a equivocarse, lo acababa de ver entre el cuerpo de tropa que arribaba al campamento.
En tan importuno momento, esa noticia era como para desfallecer, no por el caso que pocas horas antes había soportado, como por el agotamiento físico en que se encontraba. Miles de pensamientos fluían a su mente febril. Se levanto decidida de su cama. Se colocó un ropón deshilachado, sobre sus hombros, cogió al recién nacido, lo abrigó bien, le agarró fuertemente contra su pecho creyendo que se lo arrebatarían y sin cerrar la puerta abandonó la choza, corriendo con dificultad. Se encaminó por el sendero oscuro bordeado de arbusto y protegida por el manto negro de la noche.
Gruesas gotas de lluvia empezaron a caer, seguía corriendo, los nubarrones eran más densos, la tempestad se desato con más furia. La luz de los relámpagos le iluminaba el camino. La naturaleza sacudía con estertores de muerte. La demente lloraba. Los arroyos crecieron, se desbordaron. Al terminar la vereda encontró el primer riachuelo, pero ya la mujer no veía. Penetró a la corriente impetuosa que la arrolló rápidamente. Las aguas bramaron. En sus estrepitosos rugidos parecía percibirse el lamento de una mujer.
viernes, 14 de enero de 2011
EL AMIGO MUERTO:
Un chico esta en su casa solo, tranquilo viendo la televisión cuando de repente llaman a la puerta. Abre la misma y es un amigo suyo llamado Pedro. El lo invita a pasar al verlo inquieto, nervioso y después de decirle que tenia algo importante que hablar con el. Cuando el chico entra en su casa suena el telefono, el va a cogerlo y es una amiga suya llorando. El chico le pregunta que le pasa y ella le contesta: “¿No te has enterado de lo de Pedro?”. El chico le contesta que que pasaba con Pedro y ella le contesta que Pedro se ha matado en un accidente de trafico. El chico estupefacto de aquello deja el telefono, se dirige al salon que era donde habia dejado a Pedro y se da cuenta de que alli no habia nadie.
Un chico esta en su casa solo, tranquilo viendo la televisión cuando de repente llaman a la puerta. Abre la misma y es un amigo suyo llamado Pedro. El lo invita a pasar al verlo inquieto, nervioso y después de decirle que tenia algo importante que hablar con el. Cuando el chico entra en su casa suena el telefono, el va a cogerlo y es una amiga suya llorando. El chico le pregunta que le pasa y ella le contesta: “¿No te has enterado de lo de Pedro?”. El chico le contesta que que pasaba con Pedro y ella le contesta que Pedro se ha matado en un accidente de trafico. El chico estupefacto de aquello deja el telefono, se dirige al salon que era donde habia dejado a Pedro y se da cuenta de que alli no habia nadie.
no me dejes sola
No me dejes sola:
Eran aproximadamente las cinco de la mañana cuando escuche un leve toque en mi puerta, me levante de la cama y me dirigi a abrir, abri y nada, no habia nadie, al entrar en mi cuarto volvi a escuchar los golpes, molesta volvi a abrir la puerta y de nuevo no habia nadie, solo un frio viento que se colaba en mi casa. A la mañana siguiente fui a casa de mi mama y le conte lo ocurrido, me sorprendi cuando mi mama me habia dicho que a ella le habia pasado absolutamente igual, ese dia dormi en su casa puesto que tenia mucho miedo.
Al regresar a mi casa y entrar a mi cuarto encontre aterrada una nota que decia con sangre "Gracias por dejarme entrar a tu casa, ahora, por ese error tuyo, estoy dentro de ti...", de pronto escuche unos pasos inquietos subiendo a mi escalera, desesperada me encerre en el baño, de pronto sono el telefono, no sali a contestarlo, entonces los pasos cesaron y el telefono paro de sonar, al salir, él estaba ahí, ahora tiene mi alma, llevo mi cuerpo a el infierno y mi alma es suya, a los dos dias siguientes una amiga mia entro a mi cuarto, escucho el mensaje y decia lo siguiente: "Hija... soy tu mama (sollozando) no me dejes sola, el ahora viene por mi, no me dejes sola..."
Eran aproximadamente las cinco de la mañana cuando escuche un leve toque en mi puerta, me levante de la cama y me dirigi a abrir, abri y nada, no habia nadie, al entrar en mi cuarto volvi a escuchar los golpes, molesta volvi a abrir la puerta y de nuevo no habia nadie, solo un frio viento que se colaba en mi casa. A la mañana siguiente fui a casa de mi mama y le conte lo ocurrido, me sorprendi cuando mi mama me habia dicho que a ella le habia pasado absolutamente igual, ese dia dormi en su casa puesto que tenia mucho miedo.
Al regresar a mi casa y entrar a mi cuarto encontre aterrada una nota que decia con sangre "Gracias por dejarme entrar a tu casa, ahora, por ese error tuyo, estoy dentro de ti...", de pronto escuche unos pasos inquietos subiendo a mi escalera, desesperada me encerre en el baño, de pronto sono el telefono, no sali a contestarlo, entonces los pasos cesaron y el telefono paro de sonar, al salir, él estaba ahí, ahora tiene mi alma, llevo mi cuerpo a el infierno y mi alma es suya, a los dos dias siguientes una amiga mia entro a mi cuarto, escucho el mensaje y decia lo siguiente: "Hija... soy tu mama (sollozando) no me dejes sola, el ahora viene por mi, no me dejes sola..."
LA NIÑERA
La niñera:
Cuenta la historia de una mujer que llegó sorpresivamente a la ciudad. Alta, pálida y sonriente. Buscaba trabajo para poder sobrevivir, estaba escapando de una gran hambruna y pobreza de su tierra natal. Llegó a la casa de los Wilson. Una familia muy adinerada que vio que la muchacha tenía pinta de ser de confianza. La contrataron y ella cuidaba de sus cuatro hijos. Todo fue bien durante exactamente 3 semanas. Hasta que algo ocurrió. Una noche tormentosa en la cual los Wilson habían salido y los niños dormían, la niñera comenzó a escuchar ruidos extraños, golpeteos de puertas y ventanas, llamadas extrañas donde nadie respondía y el viento que silbaba fuertemente y la hacía sentir con mucho frío. Salió al jardín a tomar un poco de aire. Lo unico que se pudo deducir después de esa noche, fue un misterio para los demás.
A la mañana siguiente los Wilson llegaron apresurados y encontraron a la niñera, con una parte de su cara en carne viva, ahorcada en uno de los árboles del jardín, con los ojos abiertos y amarillentos, mirando fijamente al tremendo vacío. De sus ojos se veían que habían marcas de lágrimas negras, ya secas y siniestras. Se llevaron el cadáver de la niñera ese mismo día y los Wilson abandonaron la casa, espantados por sentir la presencia de la muchacha en su hogar.
Después de unos años, nadie se había atrevido a comprar la casa de los Wilson. Hasta que una familia la compró por el bajo precio en que se encontraba. Han declarado que no pueden bajar al sótano porque empiezan a sentir mucho frío, a sentir que hay alguien que los sigue a todos lados y han terminado por prohibir la entrada a aquel sitio. En el jardín, a las 3 de la madrugada siempre escuchan la misma carcajada excéntrica y macabra, la risa de la niñera. Se burla de la nada, sale de una boca invisible. Su espectro da vueltas por la habitación de los niños, se lamenta en porqué nadie le dijo que esa noche un psicópata altamente peligroso estaba suelto. Llora en silencio y su risa sin motivo se transforma en un grito de rabia. Gira el cuello, y la cabeza se le desprende como si fuera una muñeca rota. Vuelve a reír y se va, se desvanece... los niños no saben quien es la que no los deja dormir. Pero que se puede hacer... la niñera siempre busca a quien observar, alguna persona a quien espantar. Ya no le queda nada en este mundo.
Cuenta la historia de una mujer que llegó sorpresivamente a la ciudad. Alta, pálida y sonriente. Buscaba trabajo para poder sobrevivir, estaba escapando de una gran hambruna y pobreza de su tierra natal. Llegó a la casa de los Wilson. Una familia muy adinerada que vio que la muchacha tenía pinta de ser de confianza. La contrataron y ella cuidaba de sus cuatro hijos. Todo fue bien durante exactamente 3 semanas. Hasta que algo ocurrió. Una noche tormentosa en la cual los Wilson habían salido y los niños dormían, la niñera comenzó a escuchar ruidos extraños, golpeteos de puertas y ventanas, llamadas extrañas donde nadie respondía y el viento que silbaba fuertemente y la hacía sentir con mucho frío. Salió al jardín a tomar un poco de aire. Lo unico que se pudo deducir después de esa noche, fue un misterio para los demás.
A la mañana siguiente los Wilson llegaron apresurados y encontraron a la niñera, con una parte de su cara en carne viva, ahorcada en uno de los árboles del jardín, con los ojos abiertos y amarillentos, mirando fijamente al tremendo vacío. De sus ojos se veían que habían marcas de lágrimas negras, ya secas y siniestras. Se llevaron el cadáver de la niñera ese mismo día y los Wilson abandonaron la casa, espantados por sentir la presencia de la muchacha en su hogar.
Después de unos años, nadie se había atrevido a comprar la casa de los Wilson. Hasta que una familia la compró por el bajo precio en que se encontraba. Han declarado que no pueden bajar al sótano porque empiezan a sentir mucho frío, a sentir que hay alguien que los sigue a todos lados y han terminado por prohibir la entrada a aquel sitio. En el jardín, a las 3 de la madrugada siempre escuchan la misma carcajada excéntrica y macabra, la risa de la niñera. Se burla de la nada, sale de una boca invisible. Su espectro da vueltas por la habitación de los niños, se lamenta en porqué nadie le dijo que esa noche un psicópata altamente peligroso estaba suelto. Llora en silencio y su risa sin motivo se transforma en un grito de rabia. Gira el cuello, y la cabeza se le desprende como si fuera una muñeca rota. Vuelve a reír y se va, se desvanece... los niños no saben quien es la que no los deja dormir. Pero que se puede hacer... la niñera siempre busca a quien observar, alguna persona a quien espantar. Ya no le queda nada en este mundo.
No habras la puerta
No habras la puerta:
Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años. Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, debido a que era una mujer con muchas responsabilidades (tanto en su trabajo como en su casa). Pero aquel día sería muy diferente al resto de los demás; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto pocas manzanas cercanas del hogar de la familia. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenia que dejar a su hijo solo en casa. Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo: No habrás ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo llamaré 3 veces seguidas al timbre o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo. Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente. Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. POM...POM....el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo: ¿Eres tú mamá? La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido. Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas (por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada (por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada. Desde ese día este chico tuvo que estar hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas........ Y si os preguntáis por que sé, es por que, simplemente, soy ese niño.
Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años. Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, debido a que era una mujer con muchas responsabilidades (tanto en su trabajo como en su casa). Pero aquel día sería muy diferente al resto de los demás; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto pocas manzanas cercanas del hogar de la familia. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenia que dejar a su hijo solo en casa. Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo: No habrás ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo llamaré 3 veces seguidas al timbre o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo. Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente. Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. POM...POM....el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo: ¿Eres tú mamá? La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido. Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas (por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada (por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada. Desde ese día este chico tuvo que estar hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas........ Y si os preguntáis por que sé, es por que, simplemente, soy ese niño.
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